Wallace cumplió una de sus promesas, lo más contrario
a lo enigmático tendrás una niña con los ojos azules.
Catorce meses después nació Laura con unos preciosos
ojos azules y llenó por tres noches la habitación del hospital
de violetas, margaritas, prados de mil hectáreas, bombones
Nestlé, los padres de Almudena, los abuelos de Laura,
con ojos negros pequeñísimos pasados por cuarenta años
partiéndose las venas en la fábrica de soldaduras, felinos.
Wallace, se llamaba Carlos en realidad fue uno de los primeros
de su promoción en cazar ratones o en sacar de apuros
a sus amigos, plenamente. Nació en octubre y en ese otoño
cumplió 34 años. Almudena le decía, con cariño eres
el único tío que ha sabido tratarme. El uno de noviembre
Carlos, Wallace, se cruzó con Rafael mala suerte. Nadie tenía
un pitillo en ese vagón donde cada uno viajaba con la música
en otra partey él apoyado con barba de pocos días
y una cazadora de mujer, si supieras de mi mala suerte.