12 de agosto de 2008

en el fin del mundo

en sus ojos había llegado ya la nieve
o ese frío al entrometerse en el hielo
el paquete de tabaco, la chaqueta
colorida, deslumbrante, pantalones
entallados, bailarinas rojas, rimel,
el pelo recogido, torpe, en una coleta,
serios resúmenes del uno más uno dos
de un centro comercial, apretada
contra sí misma, fumando, gastando
la batería de sus pausas al mismo tiempo
que la de su teléfono, sueña con recibir
algo concreto, un mensaje una llamada
ridícula, antes de bajar al metro,
o de comprar lechuga y tomates, en su ojos
había más arráncame que hay clientes.
 
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