Lucía exprimió el limón hasta que no pudo soportar más
el torrente. Julio se despertó inquieto, sudando, borró todas
las entradas de su agenda, no contestó a los mensajes.
Reconoció que si la seguía viendo todas las sobremesas
de tormenta, le dolería, se enamoraría más, lluvia
de verano corriendo bajo los soportales de la plaza mayor.