12 de agosto de 2008

negativos velados

fue Marcos quien se cayó por las escaleras
del sótano y la abuela nos recordó un incidente
parecido y cargó el ambiente con fotografías sepia
de Saigón y de Indochina, desde aquellos días
hospitalizado alimentó mil revelados, pusó
incontables veces el dedo en el pulsador, miró
por el visor. Era hermosa, una belleza, dolorosamente
accesible, se casaría con un ancho comerciante
de tejidos y le compraría una casa enorme, consumida
bajo Camino principal y caminos secundarios
La ciudad incendiada, Lujo, calma y voluptuosidad
aplastada. Poco después el pulsador animaría
mítines, manifestaciones reprimidas y grises
que lavaban sus viejos trajes sucesivamente, Marcos
se despertó del coma y todos habían envejecido
prematuros. Las cajas habían corrido mejor suerte
la casa no existe, ni la abuela con sus meriendas.
 
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