12 de agosto de 2008

Quedó suspendida

Quedó suspendida entre avispas o en un colchón
relleno de guisantes crudos. Se llama Vanesa
y vivió rodeada de detergente y ropa colgada
de sábado. Atrás, ciertas madrugadas con carmín
habituándose a la piel tendida, con historias
y mil acentos diversos, el húmedo despiste
la prórroga, la pausa sin que ninguno de los vecinos
murmurase en petit comité. Tenía acumuladas
blusas y devolvió todas las bragas, inservibles
para su apetito de trascendencia. Cambiaba de acera
y de amor tan rápido que no quedaban manchas.
 
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