11 de septiembre de 2008

amor a 55’8

amor a 55’8. Más o menos la medicina pura.
Juego a desmontar los interrogantes, meterlos
en una bolsa de tierra y a juntarlos con los números
y porcentajes atropellados, emergentes que se suicidan
por las ventanas de los rascacielos. Reivindico
mi derecho a tener cada día un mismo amor diferente
a quererte en el punto justo antes y después del café.
Te queda perfecta una 36 o una tarta de manzana
a 200 grados en 30 minutos. Aunque si soy sincero
abro la caja de los truenos con el cero porque ahí
empiezan las palabras a andar cojas y tu mirada
me sobrecoge y me precipita ajeno, totalmente variable,
por detrás de las cortinas, por debajo de las sábanas
y mañana será domingo y el café se sirve a mediodía.
 
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