10 de septiembre de 2008

Hastío

Hastío, las libretas terminaban con un hasta
pronto, censura de un hasta nunca, fórmula
antídoto, droga a corto plazo. Mario paga
su cerveza, apura el tabaco, el desinfectante
de los baños, el contraste a carne o pescado
al voltear las puertas, las últimas risas de la tarde,
de la sobremesa de un martes. Han pasado
tres meses tras el accidente y aún no recorté
todos los cupones para ganarme mi pedazo
de paraíso en Brujas o Bangkok.
Me ha subido unas décimas la fiebre,
esperando a 80 kilómetros de Chennai
o bajo un aguacero en Via Vittorio
a que salgas de la Universidad, cargada,
con paso ligero y te comento que la China
mandó un cohete a nuestra luna y que
también la India y que el mundo está más loco
de lo que suponíamos, que no hay derecho,
que el custodio de nuestra luna tuvo otro
accidente, perdió los estribos y nadie sabe
cómo se alimentó desde que se encerró
hace tres meses en un apartamento sin lavabo.
 
Ir Arriba