Varias son las vueltas, y continúo girando. Nunca es
demasiado tarde para seguir haciéndolo, y una noche
en la que consigues bailar todas las relaciones rotas,
alguien al que inventas un nombre para no enamorarte
te agarra por la cintura, te lleva al lugar más apartado,
más oscuro, más próximo a los servicios que a la salida,
te besa, te entra hasta la médula, te escribe un número
por la espalda, transpiras todas las citas a ciegas, te aferras
a una muerte súbita, a sus manos sobre tus pechos, calientes
y consideras una salvación hacerlo en los lavabos, imprevista
sala de operaciones. En el giro, eres una funambulista miras
al frente, te mientes hay red, espectadores, socorristas te ríes
por la expresión en la cuerda floja y gritas, sudor, mordiscos.