30 de septiembre de 2008

jardín utopía

Roberto esperó sentado a que la espuma le subiera
por los labios era lo más cerca de la eternidad que
podría estar jamás. maría consiguió su trabajo de
secretaria cuando aún soñaba con beberse
todo el océano. jonathan se dejó la barba sin afeitar
hasta que pagó todos los cigarrillos con los que enamoró
a ese carmín rojísimo a ese rimel desprendido a ese
adiós de restaurante caro Travis no puede quedarse
sabe que todo empezó en París
. Roberto fue el primero
en apuntarse a la terapia, maría llegó después con prisa.
jonathan, recién duchado afeitado con el olvido de las maletas
propuso tirar los billetes de avión el resguardo de matrícula
Santiago me dijo una tórrida noche quiero que seas la madre
de mis hijos
y las promesas todas, una detrás de otra,
a patadas. La arena entre los dedos, sabemos lo que ocurre,
jonathan se imaginó la arena la propuso nuevamente
y Roberto esperó sentado a que la espuma le llegara
hasta los labios a maría y en unos segundos, jonathan.
 
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